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Quién escribe

Quién escribe esto

Primero la red, luego el negocio, después las personas y la operación. Lo que me he ido llevando por el camino y por qué escribo aquí.

Me llamo Rubén Marqués. No llegué a la inteligencia artificial por un camino recto: primero entendí la red, luego el negocio, después las personas y la operación. Hoy uso todo eso para mirar qué cambia la IA en la forma de trabajar de una empresa. Esto es lo que me he ido llevando por el camino.

De dónde vengo

Una red es algo que se toca

Empecé en Asturias, en Avanzit Tecnología, trabajando para la red de Telefónica. Primero en infraestructura y después en radioenlaces: los enlaces que llevan las comunicaciones por el aire, de una antena a otra, muchas veces de monte a monte.

Alinear un radioenlace es apuntar una antena hacia otra que apenas se ve y afinar hasta que la señal llega limpia. Ahí entendí algo que no se me ha olvidado: antes que digital, una red es física. Hay cables, mástiles, lluvia y gente que sube a arreglarlo. Desde entonces, antes de opinar sobre algo quiero entender cómo funciona por dentro.

Sentarse con quien solo quiere que funcione

Unos años después di el salto al negocio, con las empresas de Vodafone y, más tarde, de Orange. Cambié la antena por la mesa de reuniones, y descubrí que a quien lleva una empresa casi nunca le importa la tecnología en sí: quiere que funcione, que alguien le entienda y que le digan la verdad.

Aprendí a escuchar antes de proponer y a traducir lo técnico a lo que le cambia el día a quien tengo delante. También empecé a llevar equipo, que es otra manera de aprender a escuchar.

Volver a la técnica sabiendo para quién

Luego volví a la técnica, y a fondo, con la fibra óptica en Huawei, en proyectos para operadores pequeños. Volví distinto: ya sabía lo que le importa al cliente, y eso cambia cómo miras un proyecto. No basta con que la red quede bien diseñada; tiene que llegar a tiempo y servirle a alguien.

Una red que no duerme

Después pasé por el centro de operaciones de red de Andorra Telecom. Un centro así no se apaga nunca: pantallas, alarmas y una red que sigue funcionando mientras casi todo el mundo duerme. Ahí aprendí que lo que cuenta no es lo que funciona en una demostración, sino lo que aguanta un martes cualquiera de madrugada.

Las personas que esperan al otro lado

Y llegué a Avatel Telecom, donde llevo más de siete años. Allí he dirigido equipos de soporte y de atención técnica, he acompañado la puesta en marcha de servicios junto a los técnicos de campo y he cuidado la herramienta con la que se organiza todo ese trabajo.

Dirigir a gente que atiende a gente con un problema enseña mucho. Al otro lado del teléfono casi nunca hay un ticket: hay alguien sin conexión, a veces sin poder trabajar, y un compañero intentando ayudarle con lo que tiene a mano. Hoy formo parte del equipo que impulsa allí la transformación con inteligencia artificial, y a mí me toca la parte de experiencia de cliente, operaciones y automatización: llevar cada iniciativa desde el caso de uso hasta que funciona de verdad, trabajando con negocio, tecnología, operaciones y dirección. La miro pensando en esas personas: en las que van a trabajar con ella y en las que van a recibir lo que haga.

Qué hago hoy con la IA

Llevo un par de años largos metido en esto a diario, y parece que han pasado diez. Trabajo cada día con Claude Code y, cada vez más, orquestando varios agentes a la vez: cada uno con su tarea, y yo revisando y decidiendo. Uso Graphify para convertir un proyecto o su documentación en un mapa que se puede consultar, y me hago skills propias cuando repito algo a menudo. La que más uso es una de diagnóstico, que me obliga a buscar el patrón de un problema antes de ponerle un parche.

Antes de automatizar nada me hago una pregunta: ¿esto merece existir? No hay nada peor que una inteligencia artificial optimizando algo que nunca debería haberse hecho. Sigo aprendiendo, y me equivoco bastante; buena parte de lo que aprendo acaba aquí.

La skill de diagnóstico, para descargar Qué es Graphify

Por qué escribo esto

Porque esta revolución no es solo de quien dirige ni de quien programa. También es de quien atiende el teléfono, de quien sale a la calle a resolver una avería y de quien lleva años haciendo a mano algo que una máquina podría quitarle de encima. Me interesa la tecnología por lo que le cambia a la gente, y no quiero que quien trabaja se quede mirando desde fuera.

Por eso comparto lo que pruebo y lo que guardo: herramientas, trucos, repositorios, lo que me funciona y lo que no. Escribo para quien dirige, para quien monta una empresa y para quien trabaja dentro. No hace falta saber programar.

Rubén en LinkedIn

Esta web es personal: lo que escribo aquí es mío y no representa a Avatel Telecom ni a ninguna empresa en la que haya trabajado.

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